Esta receta es de las que salvan una cena entre semana: cinco minutos de preparación, el horno hace el resto, y el resultado es un pollo jugoso con la piel crujiente y un toque de hierbas frescas. Perfecta si sigues una dieta keto o simplemente quieres reducir carbohidratos sin renunciar al sabor.
Acompáñalo con unos espárragos salteados o una ensalada verde para mantener los carbohidratos bajos y sumar fibra al plato.